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Origen
y extensión del apellido Alfaro
ALFARO es una ciudad española
situada en La Rioja, que perteneció al Reino de Castilla,
en las fronteras con los Reinos de Aragón y Navarra.
Su nombre tiene origen árabe y podría traducirse
como "torre de vigilancia", presumiblemente causado
por la existencia de un castillo o atalaya de vigilancia
y alerta fronteriza frente a los cristianos.
Reconquistada la ciudad en
el año 1.118, el nombre de la entonces villa empezó
a ser utilizado por personas vinculadas a ella. Encontramos
referencias ya en el año 1.157 de una persona con
este apellido: D. Pardo de Alfaro (vid. Ensayo sobre Apellidos
Castellanos, de D. José Godoy Alcántara, Madrid
1871.
En el siglo XIII utilizan ya
el apellido ALFARO un linaje de caballeros presente en la
reconquista de diversas ciudades andaluzas (Sevilla, Baeza,
Jaén, Córdoba, Jerez, Medinasidonia, etc...)
donde dejaron descendencia hasta nuestros días. La
circunstancia de que este linaje fuera de nobles hijosdalgos
a principios de 1.200 hace sostener a los estudiosos de
su origen que el apellido fue tomado por cristianos que
reconquistaron la ciudad de Alfaro.
Al norte de Alfaro, también
a principios del siglo XIII encontramos a otra familia de
este apellido; los caballeros cátaros Hugo y Raimundo
de Alfaro, al servicio de los Condes de Tolosa Raimundo
VI y VII, con quienes emparentaron y sufrieron igual fin
en la cruzada contra ellos. En el libro "Canso de la
crozada", escrito en occitano a mitad del siglo XIII,
Hugo de Alfaro es citado como "Uc d'Alfar".
Los hermanos García
Caraffa, en su "Nobiliario de los Reinos de España",
recogen varios posibles orígenes, decantándose
por el expuesto anteriormente:
1) Juan Bautista Lavaña,
en sus "Notas al Nobiliario del conde de Barcelós",
afirma que Haro y Alfaro fueron en tiempos antiguos un solo
apellido, y que, por lo tanto, procede de los señores
de Vizcaya.
2) El propio Conde don Pedro
de Barcelós dice que Juan Alonso de Alfaro, nieto
del Rey don Alonso de León por su madre doña
Urraca, tuvo por hijo a Juan Alonso de Haro, Señor
de Cameros. Esta versión, sin embargo, es poco admitida.
3) Otra, que siguen ilustres
autores, entre ellos Pedro Vitales, afirma que el linaje
Alfaro tuvo su origen en Aragón, y que procede del
de Zapata, porque fue tronco suyo Garcés García
de Zapata, Alcalde de Calahorra, quien, por haber sido heredado
en la entonces villa de Alfaro, tomó el nombre de
ésta por apellido, continuándolo sus sucesores.
Acaso esta última versión sea, en efecto,
la más acertada, pues hay detalles históricos
de los primeros tiempos de la ciudad de Alfaro que coinciden
con algunas de sus afirmaciones:
La población de Alfaro
comienza a ser verdaderamente conocida bajo el reinado de
don Alfonso VII el Emperador. Era entonces villa, y el citado
Monarca castellano la engrandeció y fortificó,
dejando establecidos en ella por el año de 1136 muchos
cristianos (entre ellos bastantes aragoneses), que había
sacado del poder de los musulmanes, y a quienes declaró
hijosdalgo por privilegios concedidos en dicha villa a presencia
de don Sancho de Rojas, Obispo de Pamplona; de don Esteban,
Obispo de Huesca; de don Sancho, Obispo de Calahorra, y
de otras personalidades eclesiásticas y seglares.
Los heredó también en aquella comarca, haciéndoles
merced, entre otras cosas, de sus términos, montes,
pastos y aguas.
Comprueban, pues, estos datos
históricos que algunos caballeros aragoneses fueron
heredados en Alfaro, y como hay muchos autores que afirman
que hubo entre ellos quien tomó el nombre de la villa
por apellido al alcanzar la indicada merced, cabe que ese
a quien se alude fuera el mencionado Garcés García
de Zapata.
Hay otro dato, que corrobora
esa posibilidad: Ilustres tratadistas tras de afirmar que
el linaje que nos ocupa tuvo su origen en Aragón
y que se formó porque caballeros aragoneses que fueron
heredados en la villa de Alfaro tomaron el nombre de ésta
por apellido, señalan como uno de los primeros del
linaje a Pedro Garcés de Alfaro, que floreció
por los años de 1220.
Este caballero pudo, sin duda,
ser descendiente casi inmediato del dicho Garcés
García de Zapata, no sólo por los años
en que vivió, sino por llevar el Garcés por
patronímico, que podría indicar una filiación
o parentesco cercano con dicho personaje.
De la existencia del mencionado
Pedro Garcés de Alfaro hay noticias terminantes.
Destacó, como se ha dicho, por los años de
1220, y de él hace memoria Jerónimo Zurita
en sus "Anales de Aragón", hablando de
la conquista del castillo de Lizana y de lo valerosamente
que se comportó en ella dicho caballero. Refiriendo
esa hazaña, dice:
"Sucedieron por este tiempo
nuevas causas de disensión que forzaron al Rey (don
Jaime I), casi en su niñez, a tomar las armas, y
sucedió que don Rodrigo de Lizana prendió
un caballero, su deudo, que se llamaba don Lope de Albero,
y lo llevó al castillo de Lizana. Por este caso,
don Pelegrín de Atrosillo, que era yerno de don Lope,
y don Gil de Atrosillo, su hermano, se querellaron al Rey
de que don Rodrigo le había prendido sin le haber
primero desafiado, no se guardando dél, y le tomó
el castillo y villa de Albero, saqueándola los cristianos
y moros. Fue acordado en el consejo del Rey que se procediese
contra don Rodrigo, hasta poner en libertad la persona de
don Lope de Albero y se hiciese satisfacción del
daño que había recibido. Con esto se proveyó
luego que se juntasen las huestes del reino, y fuese a poner
el Rey sobre Albero y mandó llevar de Huesca una
catapulta para combatir el castillo, en el cual había
dejado don Rodrigo de Lizana gente para su defensa. Pero
dentro de dos días que el Rey llegó, se le
rindió el castillo, y partió de allí
para Lizana, adonde estaba preso don Lope, y púsose
cerco sobre la villa en el mes de Mayo. Había dentro
buena gente de guarnición, cuyo Capitán era
un caballero que llamaban don Pedro Gómez, vasallo
de don Rodrigo, y comenzó a batir con la máquina
de noche y de día, y tiraba, según en la historia
del Rey se escribe, quinientas piedras de noche y mil de
día, y se hizo un gran portillo en el muro. Púsose
en orden la gente del Rey para combatir el castillo y trabose
muy recia batalla a lanza y escudo, como era costumbre en
la guerra que entonces se usaba, y con la ballestería,
y muriendo muchos de ambas partes. Peleaba don Pedro Gómez
con gran ánimo, y viendo que el castillo se iba entrando,
embrazó el escudo, y con una capellina y su espada
en la mano se puso en el portillo, esperando de ser antes
muerto que ver el castillo entregado. Continuó la
batería contra aquella parte donde el capitán
se puso, a la cual acudió gran número de gente;
pero los golpes y tiros que hacían en el muro eran
tan espesos y caía tanta tierra y polvo, que estaba
cubierto don Pedro Gómez hasta la rodilla, y entonces
comenzaron a arremeter algunos escuderos para escalar aquella
parte del muro, y el primero que subió fue don Pedro
Garcés de Alfaro, armado con su lóriga y con
un morrión y su espada en la mano, y sin poderse
mover don Pedro Gómez fue por él preso. Tras
don Pedro Garcés fueron subiendo otros del ejército
del Rey, y fuese ganado el castillo y fue puesto don Lope
de Albero en libertad".
Hijo suyo fue don Fortunio
de Alfaro, que vivió en la villa de Sádaba,
del partido judicial de Sos, en la provincia de Zaragoza,
y fue padre de Juan de Alfaro y Pedro de Alfaro, según
consta de su infanzonía que litigaron en 1360. Juan
y Pedro dejaron larga descendencia noble e infanzona, como
afirma Lázaro del Valle y de la Puerta.
Origen
de las personas apellidadas Alfaro en el mundo
Tras exponer el origen más
antiguo de este apellido, podemos identificar otros más
recientes. Hasta ahora hemos recogido los siguientes:
-Hidalgos cristianos castellanos.
Hemos identificado anteriormente la existencia de un linaje
apellidado ALFARO, procedente de La Rioja que se extendió
por toda España y que pasó a Francia, América
y al sur de Italia (zona relacionadas estrechamente con
España durante siglos). Tenemos constancia de numerosas
genealogías que fueron recogidas en diversos pleitos
entablados para probar su nobleza según las leyes
de Castilla y otros Reinos. Dentro de España los
núcleos más antiguos y numerosos pueden situarse
en la propia Rioja y Navarra así como en el sur:
Andalucía, Murcia y Canarias.
Los Alfaro en España
no son excesivamente numerosos y quizás pudieran
tener un origen común la inmensa mayoría.
-Judios conversos. Miguel Centeno
Neves, desde Portugal, nos desvela el origen de un linaje
de judíos conversos con el apellido Alfaro. Según
el "Armorial Lusitano" de Antonio Machado de Faria
en Portugal "el apellido [Alfaro] se ennobleció
de modo diferente a España, gracias al Maestro Diogo
de Alfaro, llamado así por haber nacido en la villa
castellana de Alfaro (era también conocido como "Doutor
da Cabeleira" por su larga melena), . El Rey Don Manuel
I le otorgó escudo de armas nuevo en 1535 así
como este apellido, por ser un gran letrado y acudir a su
servicio con puntualidad, mostrándose muy docto en
Medicina y porque siendo judío de nacimiento, pidió
ser bautizado mostrándose un buen y verdadero cristiano.
Además de médico de la corte de Don Manuel,
fue también médico del Hospital de Todos los
Santos de Lisboa.
Por otra parte, Frank Longoria,
en sus páginas de genealogía mexicana (http://www.star-telegram.com/homes/longoria/),
recoge un índice de apellidos de conversos que comparecieron
ante el Santo Oficio mexicano, donde figuran los apellidos
Alfaro y Rodríguez Alfaro. Desafortunadamente, tras
solicitarle mayor información, me comentó
que no disponía de más datos sobre estos procesos.
Harry Stein también
recoge esta información en sus propias paginas genealógicas
sobre Sephardim (http://www.sephardim.com/)
pero tampoco me pudo dar más detalles.
-Indígenas americanos.
Era común en la América Española que
los indígenas al tomar un nombre cristiano adoptaran
como apellido el del español a cuyo cargo estaban.
En Centroamérica hubo Alfaros establecidos desde
antiguo, en México, Nicaragua... de donde proceden
personas apellidadas Alfaro de origen puramente americano.
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