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Marie Ziadeh, como es realmente su nombre,
nació en 1886 en Nazareth, Palestina, y empezó
su carrera como escritora, en 1908, poco después
que su familia emigrara a Egipto, que para la época,
se encontraba bajo ocupación británica.
Como tantas otras familias de Mezzo Oriente
de principios de siglo, los Ziadeh emigraron buscando mejores
perspectivas económicas. Fue así como muchos
intelectuales atraídos por una mejor calidad y oportunidad
de vida y creación se trasladaron al Cairo, la gran
metrópoli egipcia, y la convirtieron en un centro
importantisimo para la literatura árabe.
Fue como siempre, la literatura, la primera
forma para poder expresar plenamente los cambios en la sociedad
Mezzo Oriental en este periodo de su historia, y es quizá
por eso que vemos como durante ese tiempo, se introducen
nuevos géneros como la novela y las pequeñas
narraciones o historietas. Es bueno, aquí, aclarar
que este proceso no fue el resultado exclusivo de las influencias
europeas, también las cambiantes exigencias de un
público que evolucionaba a la par de los tiempos
y unas estructuras sociales en evolución llevaron
a ello.
En este tiempo, paralelo a la formación
y crecimiento de May Ziadeh, encontramos que es también
el tiempo donde las instituciones educativas se modernizan
y adquieren el estilo europeo; es el tiempo cuando, en el
oriente musulmán, nace una nueva intelectualidad
integrada por elementos de clase media y alta muy a menudo
sin entrenamiento clásico, se incrementa y desarrolla
la prensa escrita, crece el número de lectores ,
aparecen las primeras librerías y se impulsan los
mercados editoriales.
En este tiempo, se ponen de moda -en las
capitales cultas del mundo árabe- los Salones Literarios,
conviertiéndose estos en Foros de opinión
y discusión pública. Estos Salones Literarios
vienen a convertirse en la oposición a las viejas
formas representadas por los "Majlis" o sabios.
En este tiempo donde transcurre la juventud
de May Ziadeh, El Cairo llega a tener más de cien
de estos clubes y salones, algunos públicos y casi
todos los otros privados y elitescos, pero todos con algo
en común: sirvieron como un foro crítico para
los nuevos intelectuales que buscaron promover una sociedad
nacional rompiendo con normas tradicionales y convencionales
y adoptando formas desconocidas para su discurso. Este es
el clima intelectual donde florece el talento de May. Este
es El Cairo que recibe a la que sería la gran escritora
de Líbano. Este clima habrá de modelar su
estilo literario y también su personalidad.
La familia completa de adapta a Egipto;
su padre, un maestro libanés, ejerce como periodista
en el Diario Al-Mahrusa de El Cairo y así comienzan
a abrirse para May las páginas de muchas revistas
egipcias, sobre todos aquellas de las comunidades Coptas
y Sirio-cristianas. Allí destaca rápidamente
May como poeta prolífica, traductora, oradora, ensayista
y crítica literaria. Es el tiempo el el cual, ella
estudia en la Universidad Egipcia, que había sido
abierta en esa época.
May Ziadeh hablaba a la perfección
cinco idiomas además de otros dialectos y lenguas.
En su etapa de juventud, comienza a frecuentar grupos feministas
llevada de la mano de Huda Shaarawi, quien liderizó
los primeros brotes de feminismo del mundo árabe.
En 1913, May empieza a organizar sus primeros salones literarios
en la casa de sus padres. Aquí encontramos a esta
fascinante mujer como una representante única de
su tiempo. Un tiempo en el cual eran muy pocas las mujeres
que se atrevían a despojarse del velo tradicional
o decir y emitir sus opiniones públicamente.
El Salón Literario de May Ziadeh,
fue si no el único, si de los pocos Salones que no
pertenecían al mundo imperante de los hombres, salones
que nunca recibían la presencia de mujeres en ellos.
May fue la excepción, ella logró vencer esas
barreras y ser convidada al mundo intelectual masculino.
Esta cristiana emigrante, fue aceptada entre
los musulmanes, con su educación excepcional, en
una sociedad tradicionalmente dominada por hombres. Sin
embargo, esto hizo que ella se sintiera una forastera permanente.
Nos preguntamos si esta sensación no llevó
a May a crear esa personalidad de exilada y a convertirla
en la eterna buscadora de una real integración social,
expresada desgarradoramente en su pregunta
May Ziadeh se desgaja en sufrimientos grandes
al enfrentarse con las preocupaciones de una sociedad que
definía nuevos conceptos sociales y políticos,
y esto pude ser la llave a la comprensión de su desarrollo
literario.
May se educó en escuelas misioneras
Libanesas, y esa educación primera la recibe en lengua
francesa, lo que la lleva a que sus primeras creaciones,
la colección de poemas Fleurs de Rêve, estén
en francés, sin embargo, ella se consagró
principalmente a escribir prosa después en árabe.
Escribe ensayos y artículos que por su economía
de expresión le son más apropiados al nuevo
medio de la prensa y a sus objetivos como intelectual.
A May Ziadeh se le desarrolla un irrefrenable
deseo de pertenencia y esto la conduce al terreno ideológico
del Nacionalismo liberal, que canaliza en torno a la carismática
figura de Ahmad Lutfi al-Sayyid, entonces editor del periódico
Al-Jarida, para May es fascinante ese prodigio de pensamiento
que no ata el concepto de nacionalidad a religión
u origen. No es de sorprender esta fascinación de
la escritora, ya que ella ya había incursionado en
esa concepción anteriormente, cuando usaba seudónimos
como Khalid Ra'fat y cuando "Musulmanizo" su nombre
tan absolutamente cristiano Marie, por el de May, nombre
que combinaba las primeras letras de su nombre real, pero
que resultaba más aceptable a los oídos árabes.
May Ziadeh será el nombre que le lleve a la fama,
y la convierta en una "Modernizadora" de la literatura
árabe y del pensamiento oriental.
May Ziadeh, con su inmenso talento, su completa
educación, y su visión acertada del tiempo,
orienta sus esfuerzos en la traducción simultanea
al inglés, alemán y francés de los
estudios biográficos de tres de las más importantes
escritoras árabes, pioneras de la poesía:
Warda al-Yaziji, A'isha Taymur, y Bahithat al-Badiya, lo
que resultó algo único para ese tiempo.
May, fugazmente se inclina, después
de la Revolución rusa, hacía el socialismo,
y a través de sus escritos y artículos, expresa
algunas de sus opiniones al respecto
Es también durante esa época,
cuando se intensifica su relación epistolar e intelectual
con el gran Khalil Gibran, relación que había
comenzado en 1912. May se convierte así en una prolífica
escritora de lo que se conocería como poesía
prosaica o prosa poética. Su reputación como
crítico también creció, y bajo este
oficio, May hace que Gibran, se haga famoso en el mundo
árabe, al comentar y analizar, en sus artículos,
la obra del genial poeta.
Esta época de juventud es considerada
la época más fructífera de May Ziadeh
y es allí cuando escribe la mayoría de sus
libros, principalmente las colecciones de artículos
sobre sus viajes, literatura, crítica de arte, obras
sobre lingüística y sus escritos sobre reformas
sociales aparecen en ese momento. Si se comparan estas creaciones
de May, con sus últimos escritos, no hay duda que
los primeros son de más impacto y calidad. Estos
libros publicados durante el periodo de su vida comprendido
hasta 1926, hacen de May la más fuerte representante
del romanticismo árabe. Aquí también
queda clara la notable influencia de los románticos
europeos, sobre todo los de la escuela francesa tanto, que
May dedica uno de sus libros al gran poeta Alfonse Lamartine.
Esta es la Ziadeh que posee un marcado estilo
sentimental, melancólico; un idioma muy emocional
y metafórico; la que expresa y desarrolla temas que
hablan de la opresión social, del amor atormentador
y de la contemplación de la naturaleza como solaz
y refugio. Esta expresión de May la desnuda como
dolorosamente necesitada de cambios y como muchos de sus
contemporáneos, presa de la pérdida de identidad
y en desesperada búsqueda de una integración.
Con el pasar del tiempo, los trabajos literarios
de May Ziadeh iban perdiendo un poco ese carácter
romántico, y se va haciendo menos pronunciado.
No podemos aquí, dejar de resaltar
a May Ziadeh periodista. Aquí, la escritora realiza,
a través de su trabajo editorial en el periódico
egipcio Al-Ahram, su verdadera cruzada en pro de las mujeres.
Esta maravilla de posición militante de May como
periodista, ha sido relegada y silenciada, y ha tratado
de colocarla como una figura menor en ese campo, cosa que
es absolutamente incierta e injusta. El gran papel de luchadora
social y política jugado por May Ziadeh no ha sido
todavía resaltado y no es por ello totalmente conocido.
Es May Ziadeh un emblema de las luchas femeninas, aún
cuando sobre ese rasgo de su quehacer, no se le haya dado
la importancia inmensa que posee.
May Ziadeh es sin duda una mujer excepcional,
Sus salones literarios, fueron, durante más de 20
años el centro del pensamiento intelectual del mundo
árabe, y en ellos se codeaban por igual el tradicional
Jeque de Azhari, Mustafa Abd al-Raziq, junto a Shibli Shumayyil
un pensador darwiniano. Esta era May... y este era su salón
literario, tan diferente por ejemplo a aquellos que leemos
en la crónica de su tiempo, y que también
existían en ese mundo de la cultura mezzo oriental,
como los salones de Maryana Marrash en Aleppo o Mari Ajami
en Damasco.
May se propone, como mujer de vanguardia
intelectual crear un verdadero compromiso entre el árabe
clásico y el idioma familiar, haciendo así
una normativa lingüística simplificada. Cada
martes, por más de 20 años, en los salones
de May Ziadeh brillaba el intelecto y la inteligencia.
Sólo conseguimos salones intelectuales
similares a los de May Ziadeh en la apoteosis del romanticismo
alemán, donde en Berlín encontramos los liderizados
por dos insignes mujeres judías Henriette Hertz y
Rachel Levin Vernhagen.
Aquí he sentido de justicia, dar
a conocer a May Ziadeh, quien ha sido más conocida
por su relación epistolar y platónica de más
de 20 años, con el poeta Gibran Khalil Gibran , que
por su importancia relevante en la intelectualidad árabe
y universal. Sobre la May de los sueños de poeta
Gibran, hay que resaltar como hecho único y mágico,
que ellos nunca se conocieron personalmente, aunque ininterrumpidamente,
hasta la muerte de Gibran, se unieron más y más
en un extraño y apasionado amor. Ambos se admiraron
mutuamente, y sin duda que May dejó muy claro su
inmenso amor por el poeta.
May, ya en la madurez de su vida, con la
muerte de sus padres y la temprana desaparición de
su amado Gibran, se encontró confinada a los límites
de los convencionalismos sociales, los mismos que ella valiente
y temeraria había enfrentado y doblegado. Es así
que sin apoyo de la familia, le faltó la base de
respetabilidad que en el mundo árabe requiere una
mujer.
Esto la llevó a padecer una depresión
temporal alrededor de 1935. Es la época, cuando sus
parientes más cercanos, a través de tretas,
la logran declarar incapacitada mentalmente, y la encierran
en un hospital para enfermos mentales en Beirut.
Gracias a un grupo de amigos, entre ellos
el famoso e influyente Jeque Amin Al-Rihani, finalmente
se logró, con ayuda de una intensa campaña
de prensa llevada a cabo a través de periódicos
libaneses, sacarla de su encierro, y es en ese momento,
cuando para probarle al mundo libanés y árabe
en general, la salud mental de May, que organizan una conferencia
pública en la Universidad Americana de Beirut.
En 1939, May decide regresar a El Cairo,
para allí vivir en un aislamiento completo. Durante
esos últimos años de su vida, May Ziadeh,
no se abstuvo de escribir. Gracias a las recopilaciones,
que de los textos y escritos de May, ha realizado Salma
Al-Haffar al-Kuzbari, se ha podido demostrar la intensa
actividad creativa de la artista en este período
final de su vida. May escribió y publicó brevemente
hasta muy poco tiempo antes de morir. Según algunos
comentarios de amigos y relacionados, May Ziadeh fue productiva
intelectualmente hasta en la oscura temporada cuando fue
internada como enferma mental. Desgraciadamente, sus manuscritos
de este periodo no se conocen aún.
May no se recuperó jamás del
susto de ser tildada de loca e internada por ello, esto,
aunque no frenó su producción intelectual,
si la llevó a asumir una marcada actitud de misticismo,
y le creó casi una comparación obsesiva con
su destino trágico, y el del poeta ciego Abbasid
Al-Ma'arri. No hay duda, que May Ziadeh, aún con
su genialidad, su talento, su fuerza y valor, no pudo vencer
ese principio, sino maldito, que pareciera atenazar a la
mujer oriental, y que no es otra cosa más que la
identificación clásica y predominante de una
cultura, que señala que tanto el "Cuerpo como
la Palabra de una Mujer" deben ser siempre, sujetas
y bajo normativas impuestas por los hombres.
A la muerte de May Ziadeh, muchos velos
se han corrido. Muchos mitos se han aclarado. May recobró
honores como mujer y como creadora, honores que intentaron
arrebatarle al final de su vida. Hoy son múltiples
las elegías, oraciones fúnebres y recuerdos
para May, ahora se le pone su nombre a calles en Alejandría
y Beirut, pero nada de esto, habrá de revertir el
hecho de que May Ziadeh fue la víctima de las insinuaciones
más malévolas.
Calumniada por supuestas relaciones amorosas
con varios invitados de su salón, también
le endilgaron prácticas de masonería, y se
sospechó de presuntas actividades conspiratorias
en favor de fuerzas extranjeras, hasta se rumoró
que podía ser acusada de traición a su patria.
Por eso nos preguntamos, si alrededor de
esta mágica presencia del talento femenino, no se
repitió la eterna confusión entre genio y
locura.
Los viles manejos de una figura y una imagen
extraordinaria como lo fue May Ziadeh, han llevado hasta
el extremo de producir una serie de televisión, transmitida
en los países árabes, donde colocan a May
como una "Mujer fatal" libertina e inconsistente.
La imagen de May Ziadeh ha sido muchas veces, torcida y
manipulada, pero nada de esas viles acciones podrá
jamás oscurecer la personalidad luminosa de esta
mujer del oriente, gloria de las letras universales. |